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La formación en IA: un pilar indispensable para la innovación en el sector legal

22 de abril, 2026
La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en un componente clave de la transformación digital de las organizaciones, especialmente en el sector legal. En particular, el informe de Innovación y Tendencias 2026 de la “Fundación Aranzadi La Ley” destaca cómo la implementación de inteligencia artificial en el sector legal entra en fase de madurez, siendo que las soluciones basadas en chatbots evolucionan hacia una orquestación de agentes de IA para ejecutar tareas más complejas. Asimismo, el informe destaca la necesidad de transformación (o reskilling) de los profesionales, a fin de estos que combinen el conocimiento jurídico con una capa de conocimiento técnico para aprovechar de forma completa el potencial de esta tecnología.

A pesar de estas tendencias, la realidad parece indicar que la implementación y uso de la inteligencia artificial en las organizaciones es dispar. En este sentido, un informe de la fundación COTEC destaca una gran diferencia entre empresas de gran tamaño y pymes en lo que refiere a implementación y uso de IA. Más allá de las evidentes diferencias presupuestarias, muchos expertos apuntan a que las pequeñas y medianas empresas desean resultados inmediatos con la IA, pero sin una inversión mínima en formación.

Establecer un mínimo gobierno de la IA y fomentar acciones formativas debe percibirse como una necesidad. En una fábrica, con independencia de su tamaño, sería impensable instalar una maquinaria sin un operario formado, sin una explicación de qué es capaz de hacer este invento y sin un manual de instrucciones. El caso de los sistemas de IA no es una excepción.

En primer lugar, toda organización que desee implementar herramientas basadas en IA debería fomentar una comprensión mínima sobre qué es la IA y cómo funciona. Es decir, debemos “desmitificar” esa herramienta y saber qué hay detrás de la máquina. En este sentido, la Comisión Europea y AESIA realizan una importante labor para difundir recursos formativos para cualquier ciudadano para la comprensión de esta nueva tecnología. De igual forma, los proveedores de sistemas de IA facilitan también materiales sobre uso adecuado a sus usuarios.

En segundo lugar, otro foco de formación debería ser el impacto de la IA en la sociedad. Muchas veces nos maravillamos con lo que podemos “ganar” con la IA, pero también deberíamos reflexionar sobre el impacto negativo que puede tener. En algunos casos, este tipo de tecnología puede conllevar que se causen daños contra la salud y seguridad de las personas (accidentes provocados por vehículos de conducción autónoma), contra sus derechos fundamentales (decisiones sesgadas que fomentan la discriminación) o bien daños que impactan a toda la sociedad (desinformación y noticias falsas). Reflexionar sobre el uso responsable de la IA nos ayuda a tomar decisiones estratégicas para seguir “ganando”, a la vez que evaluamos riesgos y tomamos medidas para prevenirlos y mitigarlos.

Finalmente, las empresas deben centrar una parte importante de la formación en la privacidad y su relación con los sistemas de IA. La privacidad es uno de los principales riesgos de una empresa del sector legal y todas aquellas gestiones realizadas para la privacidad de los datos deben revisarse y actualizarse cuando introducimos un sistema de IA en la ecuación. No hacer este ejercicio, puede conllevar la filtración de datos personales y/o confidenciales a terceros con la posible sanción por parte de la AEPD.

Por si las anteriores razones no fueran suficientes, debemos recordar que el Reglamento de Inteligencia Artificial recoge como obligación que los proveedores y los responsables de despliegue de sistemas de IA lleven a cabo la “alfabetización” de su personal, de forma adaptada a su rol, experiencia y conocimientos. Este requerimiento es aplicable desde febrero del 2025, siendo una de las primeras cuestiones que deben cumplirse en relación con la IA, independientemente del tamaño y características de la organización o del uso de IA que se pretenda establecer.

En definitiva, la formación en inteligencia artificial no es un lujo: es una condición indispensable para que el sector legal pueda innovar con garantías. Formar a los profesionales jurídicos en el uso responsable de la IA no solo reduce riesgos, sino que también abre la puerta a nuevas oportunidades de eficiencia, calidad y confianza. La IA no sustituirá al conocimiento jurídico, pero sí transformará profundamente su ejercicio. Por ello, cuanto antes integremos la formación en IA como parte estructural de la cultura organizativa, más preparados estaremos para liderar el cambio en lugar de sufrirlo.

Escrito por: Gerard Rodríguez Sánchez, profesional en gobernanza de Inteligencia Artificial en FYR LEGAL.